lunes, 6 de octubre de 2025

El mismo Catecismo de la Iglesia Católica recalca esta enseñanza:

 

 creemos que Dios no necesita nada preexistente ni ninguna ayuda para crear (cf. Concilio Vaticano I: DS 3022). La creación tampoco es una emanación necesaria de la substancia divina (cf. ibíd., 3023-3024). Dios crea libremente “de la nada”(Concilio de Letrán IV: DS 800; Concilio Vaticano I: ibíd., 3025)



Claramente se ve como no podemos hablar de que todo es una emanación de Dios pues todo ha sido creado de la nada, y eso es una verdad de fe definida en varios Concilios anteriormente citados.

            Dios es energía, a veces se le llama “una fuerza de energía impersonal”

Aquí tenemos otro error teológico y es que Dios nunca se ha definido en la fe cristiana como energía, es más la Biblia es muy clara al hablar de Dios:

            Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. Juan 4,24

Para el cristiano, Dios es espíritu, no una fuerza o energía impersonal, es por ello que se están basando en un concepto oriental, el de energía, que se desprende de la idea inicial panteísta de que Dios es todo y está en todo, entendiéndolo como una energía divina. Dios no es el universo, ni una parte del universo, Dios es uno formado por tres personas divinas como nos ha transmitido la revelación cristiana (Mateo 28,20).

            El Reiki afirma que el principio de vida de todos los hombres es el Ki, la energía de vida, cuando esta energía se va el hombre muere.

Para nosotros los cristianos el hombre está formado de alma y cuerpo, esta es una verdad bíblica confirmada también por el Catecismo:

Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente Génesis 2,7 En el Catecismo:

365 La unidad del alma y del cuerpo es tan profunda que se debe considerar al alma como la "forma" del cuerpo (cf. Concilio de Vienne, año 1312, DS 902); es decir, gracias al alma espiritual, la materia que integra el cuerpo es un cuerpo humano y viviente; en el hombre, el espíritu y la materia no son dos naturalezas unidas, sino que su unión constituye una única naturaleza.

Los practicantes del reiki creen que pueden usar esta energía de vida y transmitirla a otros para curar enfermedades y dolores. Estaríamos hablando entonces de técnicas mágicas y supersticiones. Ponen al servicio del hombre la sanación y curación.

Todo esto convierte al reiki en una práctica mágica y a quien en el en supersticioso pues creen en algo que no tiene ninguna base científica. Para el cristiano el acceso a la sanidad divina es por medio de la oración a Cristo, nuestro Señor y Salvador…sin Él, no podemos hacer nada (Juan 15,5). Por ello, un católico que pone su confianza en el Reiki cae en superstición. Pero no es raro ver esto, pues muchas personas se acercan a este tipo de prácticas debido a que están desesperadas frente al sufrimiento y en vez de recurrir a piadosas oraciones cristianas o al ofrecimiento del dolor como hicieron los Santos, empiezan a creer en este tipo de técnicas seudocientíficas.

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