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martes, 10 de marzo de 2026

Shakira llora al ver que su papá con 91 años no pue... Ver más

 


El suave ronroneo del motor de un Audi R8 se extinguió frente a la fachada desgastada de un edificio en las afueras de Valencia. El contraste era insultante: la pintura desconchada de las paredes del refugio frente al brillo impoluto de la carrocería metalizada del vehículo de lujo. Leonardo Ruiz, ajustándose los gemelos de su impecable traje italiano, permaneció unos segundos dentro del coche, observando el lugar a través de sus gafas de sol de diseñador. El aire acondicionado lo mantenía aislado del calor húmedo de la tarde, una burbuja de confort que definía su vida entera.

Para Leonardo, aquella visita no era más que un trámite, una obligación impuesta por la junta directiva para mejorar la imagen corporativa de su imperio. “Relaciones públicas”, lo llamaban. Él lo llamaba pérdida de tiempo. Su agenda estaba cronometrada al segundo: bajar, entregar las donaciones, estrechar manos, sonreír para un par de fotos oficiales y regresar a su oficina de cristal y acero para cerrar una videollamada con inversionistas europeos. Todo estaba calculado. No había margen para el error, ni mucho menos para las emociones.

Sus asistentes comenzaron a descargar cajas de víveres del maletero con eficiencia militar. Leonardo suspiró, echando un vistazo a su Rolex de oro. Cada minuto allí era un minuto menos facturando. Salió del coche, y el golpe de realidad fue inmediato: el olor a asfalto caliente mezclado con desinfectante barato y humedad. Una voluntaria de cabello canoso y sonrisa cansada salió a recibirlo, guiándolo por un pasillo estrecho donde las paredes estaban decoradas con dibujos infantiles y carteles de ayuda humanitaria.

“Por aquí, señor Ruiz”, dijo ella con una amabilidad que a Leonardo le pareció casi dolorosa. “La directora lo espera en la sala principal”.

Él asentía mecánicamente, con la mente puesta en los correos electrónicos que vibraban sin cesar en su bolsillo. Caminaba rápido, queriendo terminar cuanto antes. Sin embargo, al pasar frente a las habitaciones abiertas, el sonido de la realidad se filtró en su consciencia: llantos de niños, murmullos de madres agotadas, la banda sonora de la necesidad. Leonardo intentó ignorarlo, fijando la vista al frente, hasta que llegaron al umbral de la sala común.

Era un espacio amplio, iluminado por tubos fluorescentes que parpadeaban levemente. Había varias mujeres sentadas en círculo, algunas amamantando, otras simplemente meciendo a sus hijos con la mirada perdida. Leonardo se preparó para poner su “cara de negocios”, esa máscara de empatía ensayada que usaba en las galas benéficas. Pero entonces, sus ojos se detuvieron en una figura al fondo de la sala.

El tiempo, literalmente, se detuvo. El ruido de las notificaciones de su celular desapareció. El murmullo de la sala se apagó. Solo existía ella.

A pesar de la ropa desgastada y la coleta desordenada que recogía su cabello castaño rojizo, era inconfundible. Victoria. La mujer que había desaparecido de su vida sin dejar rastro hacía casi un año. La única mujer que había logrado traspasar su armadura y que, según él creía, lo había abandonado por capricho o aburrimiento. Su corazón dio un vuelco tan violento que sintió dolor físico en el pecho.

Ella levantó la vista. Sus ojos color miel, esos que él había soñado tantas veces, se abrieron con una mezcla de terror y vergüenza. Victoria hizo un amago de levantarse, de huir, protegiendo con su cuerpo el bulto envuelto en una manta amarilla que descansaba en su regazo. Fue entonces cuando Leonardo lo vio. Un bebé. Un recién nacido que se removía inquieto.

Leonardo sintió que el suelo se abría bajo sus pies. Dio un paso vacilante, ignorando a la directora que le hablaba. Sus ojos se clavaron en el rostro del pequeño, y un escalofrío le recorrió la columna vertebral al notar un detalle minúsculo, pero devastador: bajo el ojo derecho del bebé había un pequeño lunar. El mismo lunar que tenía él. El mismo que tenía su padre. Una marca genética innegable, una firma de la naturaleza que gritaba una verdad que Leonardo no estaba preparado para asumir.

Lo que Leonardo estaba a punto de descubrir no solo destruiría la mentira en la que había vivido los últimos meses, sino que lo obligaría a enfrentarse a la decisión más difícil de su vida: seguir siendo el empresario implacable que todo lo controla o arriesgarlo todo por un hijo que no sabía que tenía y una mujer que guardaba un secreto capaz de destrozar su mundo.

“¡Victoria!”, la voz le salió ronca, irreconocible. La urgencia lo dominó, rompiendo cualquier protocolo.

Ella se había levantado y caminaba apresuradamente hacia una puerta lateral, con los hombros temblando. El bebé, sintiendo la ansiedad de su madre, rompió a llorar con un llanto agudo que taladró el alma de Leonardo. Él corrió, esquivando juguetes y sillas, hasta alcanzarla antes de que pudiera desaparecer de nuevo.

“Espera… por favor”, suplicó, agarrándola suavemente del brazo. El contacto eléctrico de su piel le trajo una oleada de recuerdos. Ella se detuvo, pero no se giró. Leonardo podía ver cómo luchaba por contener los sollozos.

La directora del refugio, percibiendo la tensión íntima y devastadora entre ambos, hizo un gesto discreto a las demás mujeres y voluntarios para que desalojaran la sala, dándoles un momento de privacidad prestada. El silencio que siguió fue denso, cargado de preguntas no formuladas y dolores antiguos.

“¿Cuándo pensabas decirme?”, preguntó Leonardo, su voz quebrada por una mezcla de ira y desesperación. “¿Es… es mío?”.

Victoria se giró lentamente. Su rostro estaba bañado en lágrimas, y la fragilidad que emanaba era tan distinta a la mujer segura y vibrante que él recordaba. Apretó al bebé contra su pecho como si fuera el único escudo que le quedaba ante el juicio de él.

“Se llama Daniel”, susurró ella, y el nombre golpeó a Leonardo con la fuerza de un tren. “Tiene tres semanas”.

Leonardo sintió que las piernas le fallaban. Se acercó un paso más, con la mano extendida, temblando, queriendo tocar la manita que asomaba de la manta, pero Victoria retrocedió instintivamente. Ese gesto, ese miedo en sus ojos, le dolió más que mil palabras de odio.

“¿Por qué?”, exclamó él, incapaz de entender. “¿Por qué te fuiste así? ¿Por qué estoy encontrando a mi hijo en un refugio para indigentes cuando yo podría haberles dado el mundo entero? ¡Yo te busqué, Victoria! Te busqué y tú simplemente te esfumaste”.

“No todo es como tú crees”, respondió ella con voz temblorosa, mirando al suelo. “Hay cosas que no sabes. Cosas que… que me obligaron a irme”.

Leonardo miró a su alrededor, a las paredes descascaradas, a la pobreza digna pero aplastante del lugar. La idea de que su hijo, su propia sangre, hubiera nacido allí, solo y desamparado, mientras él cerraba tratos millonarios y bebía champán en eventos sociales, le provocó náuseas.

“No voy a dejar que te vayas de nuevo”, dijo con una firmeza que sorprendió a ambos. Sacó su teléfono, ese dispositivo que controlaba su vida, y comenzó a cancelar todo. Reuniones, viajes, llamadas. Nada importaba. “Vamos a hablar. Pero no aquí”.

Victoria lo miró, evaluando si podía confiar en el hombre que tenía delante. En sus ojos vio dolor, sí, pero también vio algo nuevo: una determinación feroz. Asintió levemente. “Hay una cafetería cerca. Allí podremos hablar sin despertar a todo el refugio”.

El trayecto en el coche fue un calvario de silencio. Leonardo conducía con las manos crispadas sobre el volante, mirando por el retrovisor al pequeño Daniel, que dormía ajeno al terremoto que su existencia había provocado. Al llegar a la cafetería, eligieron una mesa apartada.

Con un café negro enfriándose frente a él, Leonardo exigió la verdad. “¿Por qué el refugio? ¿Por qué no me llamaste?”.

Victoria acarició la cabeza de Daniel antes de hablar. “Cuando me enteré de que estaba embarazada, fui a buscarte. Fui a tu oficina, Leonardo. Estaba aterrada, pero feliz”. Hizo una pausa, tomando aire. “Pero no llegué a verte. Paula me interceptó en el vestíbulo”.

El nombre cayó sobre la mesa como una bomba tóxica. Paula. Su actual “pareja” oficial, la mujer perfecta para las revistas, la hija del socio mayoritario.

“Ella… ella me mostró pruebas”, continuó Victoria, las lágrimas volviendo a brotar. “Fotos de ustedes dos, con fechas de cuando tú y yo aún estábamos juntos. Parecían comprometidos. Me dijo que yo era solo un pasatiempo, que tú ya tenías un futuro planeado y que un hijo ilegítimo solo arruinaría tu reputación”.

“¡Eso es mentira!”, estalló Leonardo, golpeando la mesa suavemente pero con rabia. “¡Esas fotos debían ser de eventos públicos! Nunca hubo nada serio con Paula hasta meses después de que te fuiste, y solo porque… porque estaba despechado, porque creí que me habías abandonado”.

Victoria sacó su viejo teléfono con la pantalla astillada y buscó una imagen guardada. Se la mostró. Era un artículo de prensa rosa, manipulado, con fechas falsas, y correos electrónicos enviados desde la cuenta de Leonardo —obviamente hackeada o usada por Paula— donde le decía a Victoria que “se deshiciera del problema”.

“Me amenazó, Leonardo”, confesó ella, su voz apenas un susurro. “Dijo que si intentaba contactarte, usaría sus influencias para destruir mi carrera, para asegurarse de que nunca consiguiera trabajo en esta ciudad. Y luego… cuando perdí mi empleo y mi apartamento… sentí que no tenía a dónde ir. Pensé que te habías olvidado de mí, que eras feliz con ella. ¿Qué iba a hacer? ¿Arrastrarme a tus pies para pedirte limosna?”.

Leonardo se cubrió el rostro con las manos. La magnitud de la manipulación de Paula era monstruosa. Había jugado con sus vidas como si fueran piezas de ajedrez, condenando a Victoria a la miseria y a él a una vida de ignorancia, privándolo del nacimiento de su primogénito. La culpa lo devoraba. Había sido ciego, estúpidamente ciego.

“¿Puedo… puedo cargarlo?”, preguntó Leonardo, sintiendo que necesitaba una conexión física para anclar la realidad.

Victoria dudó un segundo, pero se lo entregó. Al sostener a Daniel, Leonardo sintió que el peso del universo desaparecía, reemplazado por los tres kilos de calor y vida que tenía en sus brazos. El bebé abrió los ojos, oscuros y curiosos, y Leonardo supo en ese instante que mataría por él.

“Voy a arreglar esto”, juró, mirando a Victoria a los ojos. “Lo voy a arreglar todo”.

Pero las palabras no bastaban. Tenía que demostrarlo. Leonardo insistió en acompañarla a donde vivía. No al refugio, sino al pequeño apartamento que Victoria alquilaba por días cuando lograba reunir algo de dinero limpiando casas. Cuando entraron, el corazón de Leonardo se rompió un poco más. Era un cuarto piso sin ascensor, húmedo y oscuro. No había cuna, solo un cajón acomodado con mantas. No había lujos, pero había un amor palpable en cada rincón limpio y ordenado.

“Quiero saber todo”, dijo él, sentado en el sofá desgastado, observando cómo ella preparaba un biberón con agua hervida en una olla vieja. “Cómo duerme, qué le gusta, si tiene alergias”.

Esa tarde, el gran empresario Leonardo Ruiz aprendió a sacar los gases a un bebé. Aprendió que su hijo lloraba si no lo mecían hacia la izquierda. Y, sobre todo, aprendió a mirar a Victoria no como a una ex, sino como a una sobreviviente, una madre leona que había protegido a su cachorro contra todo pronóstico.

Al despedirse esa noche, prometió volver al día siguiente. Victoria no le creyó del todo; la desconfianza es una cicatriz difícil de borrar. Pero él volvió. Y volvió al día siguiente. Y al otro.

Leonardo inició una guerra en dos frentes. Por un lado, la batalla legal. Contactó a Ignacio, su abogado de confianza, un tiburón de las leyes que escuchó la historia con el rostro imperturbable.

“Quiero reconocerlo legalmente ya”, ordenó Leonardo. “Quiero la custodia compartida, manutención, todo. Y quiero destruir a Paula”.

“Necesitamos pruebas de la coacción”, dijo el abogado.

“Las tengo todas”, respondió Leonardo, mostrando la carpeta que Victoria había guardado: los mensajes amenazantes, las fechas falsificadas, los registros de llamadas.

El segundo frente fue el personal. Fue a la oficina de Paula. Ella lo recibió con esa sonrisa plástica, sentada detrás de su escritorio de cristal, creyéndose intocable.

“Leonardo, mi amor, ¿qué sorpresa es esta?”, dijo ella, levantándose para besarlo.

Él la detuvo con un gesto seco y arrojó la carpeta sobre su escritorio. “Se acabó, Paula”.

Ella miró los documentos y su sonrisa se desvaneció, reemplazada por una máscara de frialdad. “¿Vas a tirar todo lo que hemos construido por una cualquiera y un bastardo?”.

“Esa ‘cualquiera’ es la madre de mi hijo”, dijo Leonardo con una voz tan gélida que hizo temblar a Paula. “Y ese ‘bastardo’ es un Ruiz. Si te vuelves a acercar a ellos, si intentas siquiera respirar el mismo aire que ellos, publicaré todo esto. Tu reputación, tus contactos, tu carrera… desaparecerán en una mañana. Te lo aseguro”.

Salió de allí sintiéndose más ligero que nunca. Había perdido una “pareja perfecta” y un estatus social, pero había recuperado su alma.

Los meses siguientes fueron de reconstrucción lenta. No hubo magia instantánea. Victoria no se lanzó a sus brazos de inmediato. Hubo días difíciles, discusiones sobre el pasado, lágrimas y miedos. Pero Leonardo fue constante. Cambió las reuniones de negocios por tardes en el parque. Cambió el Audi por caminatas con el cochecito. Llenó la nevera de Victoria, no con arrogancia, sino con cuidado.

Una tarde, le llevó un regalo. No eran joyas ni dinero. Era un álbum de fotos vacío, con el nombre “Daniel” grabado en la portada.

“Para que llenemos las páginas que nos faltan”, le dijo. Victoria lloró, y por primera vez en un año, se dejó abrazar por él sin reservas.

El día que firmaron los papeles de reconocimiento de paternidad, salieron del juzgado no como dos extraños litigando, sino como un equipo. Daniel iba en brazos de su padre, riendo ante las cosquillas que la barba de Leonardo le hacía.

“¿Quieres venir a cenar?”, preguntó Victoria tímidamente. “Hice pasta. No es gran cosa, pero…”.

“Es perfecta”, la interrumpió él, y lo decía en serio.

Cenaron en la pequeña cocina, con el bebé durmiendo cerca. Hablaron del futuro, no de grandes imperios ni de dinero, sino de primeros pasos, de escuelas, de vacaciones en la playa. Leonardo miró a Victoria, con su rostro lavado y su ropa sencilla, y se dio cuenta de que nunca había amado a nadie tanto como a ella. La vida le había dado una segunda oportunidad, un boleto de lotería que no merecía pero que pensaba honrar cada día de su existencia.

Al final de la velada, cuando Leonardo se disponía a irse, Victoria le tomó la mano. Su tacto fue una promesa.

“Gracias por no rendirte”, susurró ella. “Gracias por volver”.

Leonardo besó su frente y luego se inclinó para besar al pequeño Daniel. Mientras bajaba las escaleras de ese edificio humilde, se sintió el hombre más rico del mundo. Había aprendido que el verdadero éxito no se mide en cuentas bancarias ni en coches deportivos, sino en la capacidad de proteger y amar a quienes son tu verdadera sangre. Y mientras caminaba hacia su coche bajo la noche estrellada de Valencia, supo que, pase lo que pase, nunca más volvería a caminar solo.


 

viernes, 19 de diciembre de 2025

Estas son las consecuencias de tener relaciones se...Ver más

 

 


¡MÉXICO BAJO FUEGO, LUJURIA Y LÁGRIMAS! CRÓNICA DE UN FIN DE SEMANA APOCALÍPTICO DONDE LA REALIDAD SUPERÓ AL MEME

SUBTÍTULO: Dicen que “estas son las consecuencias de tener relaciones”, pero lo que vivió el país en las últimas 72 horas fue un verdadero coctel del infierno. Entre carreteras bañadas en sangre, la vanidad desmedida de las “buchonas” del Instagram, monstruos médicos y la huesuda trabajando horas extras, México se hunde en una “Tristeza Nacional”. Pásale, pásele y entérese del horror que sacude a la raza.

POR: “EL CHALE” RODRÍGUEZ / LA VOZ DEL BARRIO / ALERTA ROJA MÉXICO

CIUDAD DE MÉXICO, LUNES DE RESACA TRÁGICA.— ¡Ay, nanita! Si usted, amable lector, pensaba que ya lo había visto todo en este valle de lágrimas, agárrese fuerte de la silla y tómese un bolillo pa’l susto, porque el resumen de este fin de semana parece sacado de la mente retorcida de un guionista de cine gore. El internet arrancó con un meme que decía: “Estas son las consecuencias de tener relaciones…”, pero la realidad nos cacheteó a todos, demostrando que el verdadero peligro no está en la cama, sino allá afuera, en un México bárbaro que parece no tener fondo.

Amanecemos con el alma en un hilo y la moral por los suelos. La imagen que encabeza esta pesadilla lo dice todo: una pareja de abuelitos, con el rostro surcado por el dolor, bajo un titular que cala hasta los huesos: “TRISTEZA NACIONAL”. Y no es para menos, raza, porque la parca se soltó el chongo y no dejó títere con cabeza.

EL INFIERNO TIENE CÓDIGO POSTAL: LAS CARRETERAS DE LA MUERTE

La sangre corrió como río en el asfalto. La imprudencia, eterna comadre de la muerte, tomó el volante este fin de semana. Las imágenes son dantescas. Vimos la “Tragedia” con mayúsculas cuando el autobús de la línea “Rosario Bus”, ese que lleva a la gente trabajadora a buscar la chuleta, terminó convertido en un acordeón de fierros retorcidos y lamentos. El saldo es para ponerse a llorar: cuerpos cubiertos con sábanas blancas o esas frías mantas térmicas plateadas, alineados sobre el pavimento caliente mientras los peritos no se daban abasto.

Pero el cafrerío no paró ahí. En otro punto de la república, un camión de volteo, una bestia de acero, aplastó a un cochecito compacto como si fuera una miserable lata de refresco. ¡No quedó nada! Familias enteras destrozadas en un segundo por un cerrón o un pestañazo. Y para rematar la locura, hasta el cielo trajo desgracia: un avión, sí, un pájaro de acero, terminó hecho pedazos en un campo, con el piloto mirando incrédulo cómo sobrevivió a ese infierno. ¡Ya ni por aire estamos seguros!

EL CIRCO DE LA VANIDAD: MIENTRAS EL PAÍS ARDE, ELLAS POSAN

Y aquí es donde a uno le hierve la sangre de verdad, parientes. El contraste que nos escupe en la cara la descomposición social. Mientras las carreteras se llenaban de viudas y huérfanos, el circo de las redes sociales seguía su función a todo volumen, ajeno al dolor ajeno.

Ahí tienen a las disque “influencers” y a las nuevas “buchonas”, más preocupadas por el filtro que por la realidad. Una morra en su silla “gamer” rosa, con el letrero descarado de “Más videos acá”, vendiendo espejitos mientras el mundo se cae a pedazos. O la otra, tomándose la selfie en el espejo del baño, presumiendo el escote antes que la dignidad.

La polémica estalló en las escuelas y en la calle. ¡Qué poca madre! Maestras o madres de familia (ya ni se sabe) yendo a recoger a las bendiciones en atuendos que dejan poco a la imaginación, vestidos entallados o licras que parecen pintadas al cuerpo, provocando el debate nacional: ¿Libertad de expresión o falta de respeto en un país donde el pudor se perdió hace mucho?

Y el contraste brutal, el que duele: mientras ellas buscan el “like” fácil, un niño, un verdadero héroe sin capa, es captado cargando un huacal de verduras más grande que él mismo. Con sus botitas de hule, ese chavito se parte el lomo para comer, mientras otros se quejan de que no les carga el TikTok. ¡Este es el México real que nadie quiere ver!

LA CASA DE LOS HORRORES: ENIGMAS MÉDICOS Y EL CHAMUCO SUELTO

Pero espérense, que la cosa se pone más rara. Parece que se abrieron las puertas del manicomio o del mismo infierno. Los hospitales reportaron cosas que desafían la lógica.

¿Qué tiene que pasar por la cabeza de un cristiano para tragarse una cadena entera? ¡Sí, una cadena de metal! La radiografía no miente, ahí están los eslabones en la panza del susodicho, y luego la foto de la cadena ensangrentada ya afuera. ¡Cosas del diablo!

Y luego están las lesiones que te quitan el sueño. Piernas destrozadas en accidentes de moto, huesos salidos, piel abierta en canal, imágenes crudas que nos recuerdan que somos de carne y hueso. Y qué me dicen de esa extraña enfermedad en la piel, esos granos horribles que parecen una plaga bíblica, o el piquete de un ciempiés gigante que dejó a una persona viendo estrellitas.

Hasta la naturaleza anda rara. ¿Vieron al “cerdo fisicoculturista”? Un pobre animal con unos músculos tan deformes que parece que le inyectaron esteroides para caballo. Y para colmo, el terror nocturno: la parálisis del sueño, esa sensación de que el “muerto se te sube”, ilustrada con un demonio negro sobre tu pecho. ¡Ya no se puede ni dormir en paz!

CRIMEN Y CASTIGO: LA LEY DE LA SELVA

La nota roja no descansa. Entre tanto caos, la policía hizo su chamba (a veces). Vimos a malandros siendo esposados, jetas largas en las fotos de fichaje, y hasta mujeres “buchonas” atoradas por la ley, algunas en shortcito de mezclilla siendo llevadas por agentes fuertemente armados.

Pero también vimos el dolor de la incertidumbre. Los carteles de “SE BUSCA”, como el de Emiliano Ignacio, rostros de jóvenes que salieron un día y la tierra se los tragó, dejando a sus madres escarbando la tierra con la esperanza de encontrar aunque sea un hueso. La imagen de los forenses trabajando en fosas clandestinas es el recordatorio constante de que en México, la vida no vale nada.

EL FINAL DEL DÍA: ENTRE REZOS Y UN FUTURO NEGRO

El fin de semana cierra con un sabor amargo, metálico, a sangre y lágrimas. Los moños negros de luto inundan los perfiles de Facebook. Ataúdes blancos para los ángeles que se fueron temprano, ataúdes de madera para los que la violencia arrebató.

México está herido, raza. Está sangrando por los cuatro costados. Entre los cafres del volante, la vanidad estúpida de las redes, las enfermedades raras y el crimen organizado, el panorama está más negro que la conciencia de un político. Solo nos queda persignarnos, abrazar a los nuestros hoy que los tenemos, y rogar porque la próxima vez que salgamos a la calle, la huesuda no nos tenga en su lista de pendientes.

¡Qué Dios nos agarre confesados a todos! Seguiremos informando… si es que la realidad nos lo permite.

sábado, 11 de octubre de 2025

Oración de la Noche al Sagrado Corazón de Jesús

 

 🌙 Oración de la Noche al Sagrado Corazón de Jesús


Sagrado Corazón de Jesús, en este viernes que se adentra en la noche, vengo a ti con todo lo que soy, mis cansancios, mis luchas, mis esperanzas aún encendidas.



Tú que en la cruz amaste hasta el último suspiro, acoge mi corazón herido, lava con tu sangre mis culpas, y renueva en mí la confianza que se ha apagado.


En la quietud de esta hora, te entrego a quienes amo, los que duermen y los que lloran, los que creen y los que ya no saben cómo.


Permite que tu paz me envuelva como un manto, que tu luz me visite como un susurro, y que tu presencia permanezca aun cuando mis ojos se cierren.


Corazón traspasado, sé mi refugio esta noche, mi consuelo, mi aliento, mi esperanza. AMEN

ANTIGUA ORACIÓN DEL JUSTO JUEZ

 

 

Esta oración fue encontrada grabada en una plancha de oro en el Monte Calvario; enterrada junto al peñasco en que se fijó la Cruz de nuestro Señor Jesucristo. 



La descubrió el Príncipe Godofredo Boullón en la guerra que emprendió contra los mahometanos, para rescatar los Santos Lugares de Jerusalén. 


Con esta oración, el citado Príncipe, se hizo invisible en varios encuentros que tuvo con los Turcos, y lo mismo su cristiano ejército.


Vencieron a millón y medio de impíos mahometanos, siendo ellos solamente trescientos soldados cristianos.


ORACION


-Señor Jesucristo, Divino y Justo Juezde vivos y muertos.


-Eterno Sol de Justicia Encarnado en el Casto Vientre de la Virgen María,

por la salud del linaje humano.


Justo Juez, Creador del Cielo y de la Tierra, y muerto en la Cruz por mi amor:

Tú, que fuiste envuelto en un Sudario y puesto en un Sepulcro del que al tercer día Resucitaste, Vencedor de la muerte y del infierno,

Justo y Divino Juez,

oye mis súplicas que Te hago

para _______


-Atiende a mis plegarias,

escucha mis peticiones,

y dales favorable despacho.

Tu Voz Imperiosa serenaba las tempestades, sanaba a los enfermos y resucitaba a los muertos, como a Lázaro y al hijo de la viuda de Naim.


-El Imperio de Tu Voz

ponía en fuga a los demonios,

haciéndolos salir de los cuerpos de los poseídos

y daba vista a los ciegos,

habla a los mudos,

oído a los sordos

y perdón a los pecadores,

como a la Magdalena

y al paralítico de la piscina.


-Tú Te hiciste invisible a los enemigos.


-A Tu Voz retrocedieron,

cayendo por tierra en el Huerto, los que fueron a aprisionarte.


-Y cuando expirabas en la Cruz, a Tu Poderosa Voz se estremecieron los orbes.


-Tú abriste las cárceles a Pedro y lo sacaste de ellas sin ser visto por la guardia de Herodes Tú salvaste a Dimas,

el ladrón arrepentido,

y perdonaste a la adúltera.


-Te suplicamos, Señor Jesús,

Justo Juez,

que liberes a __

de todo enemigo visible e invisible.


-La Sábana Santa

en que fuiste envuelto nos cubra;

-Tu Sagrada Sombra nos esconda;

-el Velo que cubrió Tus Ojos,

ciegue a los que nos persiguen;

-y los que nos deseen el mal,

ojos tengan y no nos vean;

-pies tengan, y no nos alcancen;

-manos tengan, y no nos tienten;

-oídos, y no nos oigan;

-lengua tengan, y no nos acusen;

-y sus labios enmudezcan en los tribunales,

cuando intenten perjudicarnos.


¡Oh, Jesucristo, Justo y Divino Juez!

Favorécenos en toda clase

de angustias y aflicciones,

lances y compromisos,

y haz que al invocarte y aclamar al Imperio de Tu Poderosa y Santa Voz,

llamándote en nuestro auxilio,

las prisiones se abran,

las cadenas y los lazos se rompan, los grillos y las rejas se quiebren, los cuchillos se doblen y toda arma que sea forjada en contra de

se embote e inutilice.


-Ni los caballos nos alcancen,

-ni los espías nos miren ni nos encuentren.

-Tu Sangre nos bañe,

-Tu Manto nos cubra,

-Tu Mano nos bendiga,

-Tu Poder nos oculte,

-Tu Cruz nos defienda,

-y sea nuestro Escudo en la vida

-y en la hora de nuestra muerte.


¡Oh! Justo Juez, Hijo del Eterno Padre,

Quien con Él y con el Espíritu Santo eres Un Solo Dios Verdadero.


¡Oh! Verbo Divino, hecho Hombre:

Yo Te suplico cubras a _______


-con el Manto de la Santísima Trinidad,

para que, libres de todos los peligros,glorifiquemos Tu Santo Nombre.

Amén.

lunes, 6 de octubre de 2025

New Age: El desafío” el Padre Gonzalo Len define el yoga asi:

 

 Uno de los métodos de relajación o de disciplina física y mental que más está en auge en estos tiempos es el yoga. Por tal razón, muchas personas se apuntan a estas clases con fines deportivos o terapéuticos desconociendo que se les está iniciando en una espiritualidad de corte oriental y que, en el caso de los católicos, contradice totalmente la doctrina cristiana.



En su obra “New Age: El desafío” el Padre Gonzalo Len define el yoga asi:

“voz que metafóricamente designa el método o programa de dominar las fuerzas corporales y mentales a fin de alcanzar la armonía y unión con el yo mismo, con los demás, con el universo y con lo divino, de modo que pueda librarse al alma de las pasiones del cuerpo. El yoga admite en el hombre cinco clases de cuerpo, desarrollando una antropología subyacente íntimamente relacionada con el paradigma de la New

Age.”

En la propia definición vemos claramente que es una disciplina relacionada con la Nueva era, y que prescinde del concepto de “Dios personal” en el que creen los cristianos. Por otro lado, se ve claramente cómo se enseña a que el hombre por si solo puede llegar a unirse con lo divino, con el resto del universo, lo que se conoce en filosofía como “monismo” que evidentemente nada tiene que ver con el cristianismo y sus principios contradicen la fe cristiana.

En Occidente fue introducido por la Sociedad Teosófica, tengamos en cuenta que esta sociedad fue dirigida por masones, por lo tanto, el yoga pudo perfectamente ser introducido en occidente por los masones, como una manera de combatir el cristianismo.

Por otro lado, la finalidad del yoga no es relajarse, ni el bienestar físico, sino conseguir la iluminación que es una “vía de perfección” que consiste en ochos pasos, y que hace que la persona alcance el nirvana que significa “eliminar el sufrimiento” y también busca la “unión con Dios”. Esto último es muy importante, pues en la sociedad que estamos viviendo se busca prescindir de todo sufrimiento, por lo que, no se entiende ni se desea tener dolor, es por eso, que el yoga es una terapia muy solicitada y muchos acaban practicándola. Los hinduistas al igual que los budistas, no tienen una teología del sufrimiento como si tiene el cristianismo, esa carencia de poder explicar el sufrimiento lleva a buscar métodos para “eliminarlo”.

¿Por qué nuestros bebés no son ángeles ... y por qué es importante entenderlo?

 

 Mi bebé no es un ángel Y me alegro por eso. Casi cualquiera que haya perdido a un hijo probablemente lo haya escuchado o lo hayan dicho ellos mismos “ahora ya es un ángel”. En medio de las condolencias o su propio procesamiento del dolor, se les dice que su hijo o hija ahora es un ángel. Esto es algo que escuchamos muy a menudo, te dicen:


“Ahora eres una mami o papi de un ángel.”

“Ella o él acaba de recibir sus alas de ángel.”

“Tengo un bebé ángel en el cielo.”

“Ahora es tu propio ángel guardián.”

Se habla mucho de un "día del ángel", joyas con alas de ángel que representan a su bebé o ser querido, dulces poemas sobre nuestros nuevos ángeles en el cielo, e incluso compañías cristianas católicas que venden artículos adornados con bebés alados como un memorial por aborto involuntario o pérdida de bebés. "Angel baby" es un término muy común en el mundo de aborto espontáneo / pérdida infantil para un bebé que ha muerto.

Esto es un tema difícil de mencionar. ¿Quién quiere ser la persona para recordarle a alguien que ese no es el caso? ¿Que su hijo, o cualquier ser querido que haya muerto, no se convierta en una criatura diferente en el cielo? (Y ciertamente, a menudo hay momentos en que no es apropiado, por supuesto). Y de todos modos, ¿importa? ¿Por qué no dejar que las personas crean lo que quieran en su dolor, si les consuela? Pero el hecho sigue siendo, y gracias a Dios por eso, que nuestros bebés no se convierten en ángeles cuando mueren. Tampoco ninguno de nosotros. Nunca en toda la eternidad nos convertiremos en un ángel.

Y eso, queridos amigos y amigas, es maravilloso e muy importante. Porque nos convertimos en algo mucho más apropiado. Nos convertimos en santos.

Mira, los ángeles son completamente espirituales. Son una forma de creación completamente separada de los humanos. No tienen y nunca tendrán un cuerpo (excepto en los pocos casos en que Dios permite que un ángel tome forma física). Es imposible para nosotros comprender en nuestras mentes limitadas cuán diferentes de los ángeles somos.

Los ángeles no tienen cuerpos ... Los ángeles son espíritus puros sin un cuerpo, y sus operaciones intelectuales de comprensión y voluntad no dependen en absoluto de la sustancia material. Tomás de Aquino Summa Theo; 51: 1

Nosotros como seres humanos somos una unión de espíritu (alma) y cuerpo. No puedes ser completamente humano sin uno u otro. Esa es una de las razones por las que la muerte es tan trágica. Separa, temporalmente, nuestro cuerpo de nuestra alma. Pero como cristianos creemos (como lo han hecho todos los cristianos desde la Iglesia primitiva) en la Resurrección del Cuerpo. Nuestros cuerpos se levantarán de nuevo. Tendremos un cuerpo físico en el cielo. San Juan Pablo el Grande declaró que estamos en "mundos separados" de los ángeles y que el hombre mismo disfruta de una "posición única en la esfera de la creación". (Audiencia general, 9 de julio de 1986)

Cuando morimos, nuestros cuerpos y almas se separan, pero al final de los tiempos, en la Resurrección del Cuerpo, recibiremos nuestros cuerpos reales, glorificados y nuevos. Como santos en el cielo podremos glorificar a Dios con nuestros cuerpos Y nuestras almas. No sabemos mucho sobre esos cuerpos aparte de las conjeturas de lo que sabemos del cuerpo glorificado de Cristo después de la Resurrección, pero sí sabemos que serán cuerpos físicos ... y probablemente no incluirán alas.

En la muerte, la separación del alma del cuerpo, el cuerpo humano se descompone y el alma va a encontrarse con Dios, mientras espera su reunión con su cuerpo glorificado. Dios, en su poder todopoderoso, definitivamente otorgará vida incorruptible a nuestros cuerpos al reunirlos con nuestras almas, a través del poder de la Resurrección de Jesús. - Catecismo de la Iglesia Católica, 997.

¡Estas son unas noticias maravillosas, gloriosas y felices! ¿Por qué?

Porque no puedes abrazar a un ángel.

Sin un cuerpo, no puedes abrazar. No puedes tocar. No puedes besar o saber el color del cabello o los ojos de alguien o la forma en que sonríe. Nunca podré sostener un ángel en mis brazos. Pero puedo hacerlo por un santo. Y eso significa, que si Dios quiere, que algún día yo seré capaz de volver a sostener a mi dulce hijo o hija en mis brazos.

Somos los humanos los llamados de una manera humana única para convertirnos en hijos e hijas adoptados de Dios. Somos solo nosotros quienes tenemos la capacidad de tener a Cristo viviendo plenamente dentro de nosotros. Y solo nosotros podemos recibirlo físicamente en la Eucaristía. De hecho, algunos santos hablan de que los ángeles están celosos de nosotros por esa razón, pero también porque en la redención de Cristo del mundo material, ahora podemos alabarlo de maneras que no pueden. Es un reconocimiento de su increíble valor, dignidad y singularidad reconocer a los que están en el cielo como santos en lugar de ángeles. Nuestros bebés también merecen ese reconocimiento.

Ser santos también significa que estarán conectados con nosotros, en comunión, decimos, más de lo que cualquier ángel podría jamás. Nos convertimos en parte del Cuerpo de Cristo juntos de manera física. Cuando nuestros seres queridos pasan al cielo, pueden interceder por nosotros más de lo que pudieron antes. Amarnos, cuidarnos, orar por nosotros, convirtiéndonos no en nuestros ángeles guardianes sino en nuestros santos patrones personales y únicos. Qué regalo más grande puede ser para nuestras familias y qué consuelo en nuestro dolor.

Que todos nuestros seres queridos, esos bebés que también hemos perdido, nuestros propios santos patronos personales, estén orando por nosotros ahora y que algún día podemos unirnos a ellos en el cielo.

Ahora sabemos que no tenemos a un ángel en el cielo, sino a un santo personal que intercede por uno. Nuestro Angel de la Guarda fue puesto por Dios para guiarnos y es espíritu, todos tenemos uno, uno por cada uno de nosotros.

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La meditación oriental al vaciarnos facilita la entrada del demonio:

 

 La meditación que lleva a vaciar la mente, deja nuestra casa espiritual limpia de todo pensamiento, y lo hace un lugar propicio para que entre el demonio o tenga actividad demoniaca. Recordemos que el vaciarnos de pensamientos, implica que no los llenamos con Dios, porque para estos métodos Dios no importa, lo importante eres tu y la sensación de paz que tienes, por lo tanto, sino estas lleno de Dios ni de su gracia, puedes ser propenso a las posesiones demoniacas. Exorcistas han narrado casos de las mismas. Recordemos este texto del Evangelio:



43Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. 44Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. 45Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación. Mateo 12, 43-45

En este texto se nos describe como actúa un espíritu inmundo cuando sale del hombre, busca lugares de reposo, pero al no encontrarlos vuelve a su casa, es significativo diga de donde salió, es decir vuelve al hombre, vuelve a poseerle, esto se debe a que encuentran la casa desocupada, o sea vacía. Este es el peligro que trae el vaciamiento, abrimos puertas al demonio y él, que esta como león rugiente, nos acaba devorando.

          La meditación cristiana se centra en Dios, la oriental en uno mismo:

Esto es algo en el cual nos insiste mucho el documento de los obispos españoles:

11El deseo de encontrar la paz interior ha favorecido la difusión de la meditación inspirada en el budismo zen en muchos ambientes de nuestra sociedad 8. No podemos entrar aquí en un análisis de las diferencias entre las distintas corrientes. Aludiremos, más bien, a algunos elementos comunes. En primer lugar, la reducción de la oración a meditación y la ausencia de un tú como término de la misma convierten este tipo de prácticas en un monólogo que comienza y termina en el propio sujeto. La técnica zen consiste en observar los movimientos de la propia mente con el fin de pacificar a la persona y llevarla a la unión con su propio ser. Entendida así, difícilmente puede ser compatible con la oración cristiana, en la que lo más importante es el Tú divino revelado

Diferencia entre la meditación cristiana y la meditación oriental

 

 Muchos cristianos creen es lo mismo la meditación cristiana que la oriental, que ambas nos valen para llegar a Dios y no existe ningún peligro en practicar esta última, ignorando la rica tradición que tiene la Iglesia en corrientes espirituales de meditación mucho más auténticas y profundas que las técnicas orientales. De todas formas, pese a que se ignora esto, también se ignoran otros peligros que ahora vamos a desvelar:



        La meditación oriental no tiene raíces cristianas:

La principal técnicas de meditación de la New Age, Mindfulness, yoga, meditación transcendental, Zen todas han sido desarrolladas en contextos hinduistas y budistas, alejados del cristianismo. Esto es importante destacarlo porque estas técnicas desarrolladas en esos contextos religiosos ajenos al cristianismo incluyen nociones y elementos de esas religiosas que difícilmente se pueden separar de las técnicas físicas de relajación, y por tanto son dañinos y perjudiciales para el cristiano. La propia Escritura nos advierte de todo esto:

Guárdate que no tropieces yendo en pos de ellas, después que sean destruidas delante de ti; no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: De la manera que servían aquellas naciones a sus dioses, yo también les serviré. 31No harás así a Yavhe tu Dios; porque toda cosa abominable que Yavhe aborrece, hicieron ellos a sus dioses; pues aún a sus hijos y a sus hijas quemaban en el fuego a sus dioses Deut 12,30-31.

En este texto del AT se nos prohíbe imitar a otras naciones que tienen otras religiones, pues corremos el riesgo de caer en la idolatría la cual es un pecado contra el primer mandamiento. En este caso, estas técnicas de meditación hacen creer al hombre un “dios”, que no necesita de la gracia, por tanto, nos arrastran a la idolatría. El último documento de la Conferencia Episcopal Española señala esto:

El método, como itinerario completo de meditación, es inseparable de la meta a la que se quiere llegar y de los supuestos antropológicos, religiosos y teológicos en los que nace y se sustenta. En cambio, las técnicas concretas para alcanzar ciertos estados de ánimo previos a la oración podrían aislarse del conjunto del método y de sus fundamentos. No es posible una oración propiamente cristiana que asuma globalmente un método que no esté originado o se aparte del contenido de la fe (Mi alma tiene sed de Dios, 14)

Aquí se nos dice que el método de meditación es inseparable de la meta y de lo religioso y teológico en los que nace y se sustenta, pues bien todos estos métodos buscan como meta la iluminación, además de nacer como ya dijimos en ambientes hinduistas y budistas, por lo tanto ajenos a la fe cristiana, y peligroso para ella. Si es cierto el documento reconoce las técnicas se pueden aislar del método, pero para realizar esto hay que tener mucho cuidado, y una buena formación y preparación espiritual, por lo que la mayoría de las veces no es aconsejable intentarlo hacer, es preferible acudir a las corrientes de meditación cristiana que existen en la Iglesia.

        La meditación oriental consiste en vaciar la mente:

Casi todos los métodos de meditación oriental llevan al vaciado de la mente, eliminar los pensamientos, para conseguir sensación de reposo, paz y tranquilidad. Curiosamente no vamos a encontrar en las Escrituras un llamado de Dios a vaciar nuestras mentes, al contrario, se nos insta a meditar la ley, la palabra de Dios:

Sino que en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche Salmos 1,2

Medita día y noche el libro de esta ley teniéndolo siempre en tus labios; si obras en todo conforme a lo que se prescribe en él, prosperarás y tendrás éxito en todo cuanto emprendas Josue 1,8

En tus mandamientos meditaré;Consideraré tus caminos.

No les pidas, ni espere otra cosa.

 

 El protestantismo, sólo contarán y repiten todo lo que le pueda servir, para vivir y morir en la herejía protestante.

Siempre, contarán la historia de acuerdo a su intereses y avaricia. 

eS han creado un  dios de acuerdo a su necesidad. 

Alabanzas humanas y bienestar económico. 

Todo lo que necesitan para vivir. 


Su enfoque, sólo puede ver lo errores, y no la santidad y  sacrificios de los ciervos y ministro de nuestro Señor Jesucristo. 

LOS MÁRTIRES DE DAMASCO (1860 p.c.) 🧉

DESPUÉS de la guerra de Crimea, la Asamblea francesa exigió ciertas reformas al imperio otomano, en particular por lo referente a la tolerancia de las minorías cristianas.

🌹 En 1856, el sultán publicó un decreto por el que todos los subditos del imperio, sin distinción de raza ni de religión, quedaban en pie de 

igualdad en materia de impuestos y con derecho a ocupar puestos públicos. Ello constituyó un ultraje a los sentimientos de los mahometanos que, durante doce 

siglos, habían considerado las comunidades de cristianos como "ghetos" de razas inferiores excluidas de la ley, a las que el decreto del sultán ponía en pie de igualdad con los hijos del profeta.


🌹 Por otra parte, las noticias del motín de la India no hicieron más que aumentar el resentimiento de los mahometanos. 


🌹Los turcos, particularmente el bajá Khursud, gobernador de Beirut, azuzaron por debajo del agua a los musulmanes de Siria y, en 1860, estalló la conflagración en Bait Mari.

♥️ La ocasión fue un pleito entre un druso (musulmán de una secta del Líbano) y un joven cristiano, que pertenecía al importante rito 

católico maronita. Los maronitas iban a sufrir más que los otros católicos en esa persecución.

♥️ Cuando la matanza comenzó, los drusos estaban armados, en tanto que los cristianos se habían dejado desarmar por las autoridades turcas so pretexto de restablecer la paz. Del 30 de mayo al 26 de junio, los drusos saquearon y quemaron todos los pueblos maronitas del centro y el sur del Líbano, y asesinaron, mutilaron o vejaron a cerca de 6000 cristianos. 


🧉5 jesuítas fueron estrangulados en Zahleh; en Dair-al-Kamar, el abad del monasterio maronita fue despellejado en vida y veinte monjes fueron asesinados a hachazos. 

🧉Khursud se dirigió entonces a ese distrito con 600 soldados; pero se contentó con disparar un cañonazo y después, dejó que sus hombres participasen en la matanza. El 9 de julio, el motín se extendió a Damasco. El gobernador, bajá 

Ahmed, no movió un dedo para impedir la matanza; en cambio, el noble emir argelino Abb-al-Kadar, gran defensor del Islam, se opuso abiertamente a sus 

correligionarios y dio asilo a 1500 cristianos, entre los que se contaban algunos europeos. Las víctimas del terror y la violencia llegaron, en tres días, a varios miles; ciertamente hubo más de 3000 muertos, sin contar las mujeres y los niños. Ocho frailes menores y tres laicos maronitas fueron beatificados en 1926, gracias a las circunstancias particularmente claras de su muerte y al testimonio de los milagros con que Dios los había distinguido.


🇵🇪 Cuando la turba se preci￾pitó al barrio de la ciudad en el que se hallaba situado el convento franciscano, el padre guardián dio asilo en él a todos los niños y algunos cristianos, a quienes 

exhortó a permanecer firmes en la fe. Los refugiados cantaron las letanías de los santos ante el Santísimo Sacramento y recibieron la absolución y la comunión. 


🍷El convento era una especie de fortaleza muy bien protegida; probablemente, los cristianos se habrían salvado, si un traidor, que había recibido muchos beneficios de los franciscanos, no hubiese guiado a la turba a una disimulada puerta posterior. 

🌹EL BEATO MANUEL RUIZ, guardián del convento, era un español de cuna humilde, nacido en Santander en 1804. Cuando la turba penetró en el monasterio, en la noche del 9 de julio de 1860, el P. Ruiz se precipitó a la capilla y 

consumió el Santísimo Sacramento; después, se arrodilló ante el altar a esperar la muerte. La chusma le echó mano, al grito de: "¡Confiesa, confiesa!" (Es decir, confiesa que Alá es Dios y Mahoma su profeta). El beato respondió: 


⛪"Soy cristiano y moriré como cristiano". En seguida reclinó la cabeza sobre el altar y ahí murió decapitado por el hacha. 


🧉Todos los otros frailes eran también españoles, excepto el BEATO ENGELBERTO KOLLAND, que era austríaco. Después de cuatro años en el seminario de su diócesis, había sido despedido por su carácter inquieto y vivaz. Pero, más tarde, había sido admitido por los franciscanos y había pasado sus años de ministerio en el convento de Damasco. Aquella noche, se había refugiado en la azotea y alguien había cubierto su hábito con un amplio velo de mujer; pero la chusma le reconoció a causa de las sandalias y le llevó a rastras al patio. Corno se negase a apostatar, fue asesinado al punto. 

💚El BEATO CARMELO VOLTA perdió el conocimento a resultas de un golpe en la cabeza. Una hora después, dos mahometanos amigos suyos le ofrecieron refugio en su casa, a condición de que abjurarse de la fe. El padre se rehusó y sus amigos le dieron muerte. 

🙏El BEATO NICANOR ASCANIO había llegado a Siria el año anterior; si el P. Ruiz no le hubiese negado el permiso de partir, juzgando que el viaje era muy peli￾groso, el P. Ascanio habría estado en Jerusalén y se habría salvado de la matanza. 

⛪El BEATO PEDRO SOLER había empezado su ministerio como misionero en una factoría de Cuevas. Dos niños que le oyeron negarse a apostatar y presenciaron su asesinato, dieron testimonio en el proceso de beatificación. 


🌹El BEATO NICOLÁS ALBERCA, que sólo tenía treinta años, cayó bajo las balas en un corredor del convento. Los otros dos mártires franciscanos eran hermanos legos.

🧉 El BEATO FRANCISCO PINAZO había sido pastor en su juventud. Traicionado por su prometida, se hizo hermano lego en la tercera orden regular, en Huelva; más tarde, fue admitido en la primera orden.

🙏 El BEATO JUAN JACOBO FERNÁNDEZ había tomado el hábito en Hebrón y había vivido en España hasta 1857. Ambos legos se habían ocultado en la parte superior de la torre de la iglesia del convento. Los musulmanes los encontraron ahí y los arrojaron desde el balcón al 

patio. El hermano Francisco murió instantáneamente, el hermano Juan pasó toda la noche en agonía, hasta que un soldado turco le degolló, al amanecer. 

Casi todos los laicos que se hallaban en el convento escaparon con vida. 

Pero tres maronitas perecieron y fueron beatificados junto con los franciscanos. 😥

😥Los BEATOS FRANCISCO, ABDUL-MUTI y RAFAEL MASABKI eran hermanos. El mayor, Francisco, que tenía cerca de setenta años, era padre de familia, rico e influyente. Muti, que era viudo, se había retirado del comercio para vivir con su 

hermano y ayudaba a los franciscanos en la instrucción.

, Rafael, el más joven de los tres, no era casado; después de trabajar en los negocios de su hermano 

Francisco, se había convertido en una especie de sacristán del convento. La beatificación de estos tres mártires es particularmente notable, ya que el proceso se llevó a cabo en menos de seis meses. La causa de los franciscanos había 

sido introducida en 1885; pero la de los hermanos Masabki no fue introducida sino hasta 1926, a instancias de Mons. Giannini, delegado apostólico en Siria. Felizmente, el obispo maronita de Damasco tenía en sus archivos todos los documentos necesarios, de suerte que la beatificación de los tres hermanos dio lugar con la de los franciscanos, el 10 de octubre de 1926.