lunes, 6 de octubre de 2025

Diferencia entre la meditación cristiana y la meditación oriental

 

 Muchos cristianos creen es lo mismo la meditación cristiana que la oriental, que ambas nos valen para llegar a Dios y no existe ningún peligro en practicar esta última, ignorando la rica tradición que tiene la Iglesia en corrientes espirituales de meditación mucho más auténticas y profundas que las técnicas orientales. De todas formas, pese a que se ignora esto, también se ignoran otros peligros que ahora vamos a desvelar:



        La meditación oriental no tiene raíces cristianas:

La principal técnicas de meditación de la New Age, Mindfulness, yoga, meditación transcendental, Zen todas han sido desarrolladas en contextos hinduistas y budistas, alejados del cristianismo. Esto es importante destacarlo porque estas técnicas desarrolladas en esos contextos religiosos ajenos al cristianismo incluyen nociones y elementos de esas religiosas que difícilmente se pueden separar de las técnicas físicas de relajación, y por tanto son dañinos y perjudiciales para el cristiano. La propia Escritura nos advierte de todo esto:

Guárdate que no tropieces yendo en pos de ellas, después que sean destruidas delante de ti; no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: De la manera que servían aquellas naciones a sus dioses, yo también les serviré. 31No harás así a Yavhe tu Dios; porque toda cosa abominable que Yavhe aborrece, hicieron ellos a sus dioses; pues aún a sus hijos y a sus hijas quemaban en el fuego a sus dioses Deut 12,30-31.

En este texto del AT se nos prohíbe imitar a otras naciones que tienen otras religiones, pues corremos el riesgo de caer en la idolatría la cual es un pecado contra el primer mandamiento. En este caso, estas técnicas de meditación hacen creer al hombre un “dios”, que no necesita de la gracia, por tanto, nos arrastran a la idolatría. El último documento de la Conferencia Episcopal Española señala esto:

El método, como itinerario completo de meditación, es inseparable de la meta a la que se quiere llegar y de los supuestos antropológicos, religiosos y teológicos en los que nace y se sustenta. En cambio, las técnicas concretas para alcanzar ciertos estados de ánimo previos a la oración podrían aislarse del conjunto del método y de sus fundamentos. No es posible una oración propiamente cristiana que asuma globalmente un método que no esté originado o se aparte del contenido de la fe (Mi alma tiene sed de Dios, 14)

Aquí se nos dice que el método de meditación es inseparable de la meta y de lo religioso y teológico en los que nace y se sustenta, pues bien todos estos métodos buscan como meta la iluminación, además de nacer como ya dijimos en ambientes hinduistas y budistas, por lo tanto ajenos a la fe cristiana, y peligroso para ella. Si es cierto el documento reconoce las técnicas se pueden aislar del método, pero para realizar esto hay que tener mucho cuidado, y una buena formación y preparación espiritual, por lo que la mayoría de las veces no es aconsejable intentarlo hacer, es preferible acudir a las corrientes de meditación cristiana que existen en la Iglesia.

        La meditación oriental consiste en vaciar la mente:

Casi todos los métodos de meditación oriental llevan al vaciado de la mente, eliminar los pensamientos, para conseguir sensación de reposo, paz y tranquilidad. Curiosamente no vamos a encontrar en las Escrituras un llamado de Dios a vaciar nuestras mentes, al contrario, se nos insta a meditar la ley, la palabra de Dios:

Sino que en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche Salmos 1,2

Medita día y noche el libro de esta ley teniéndolo siempre en tus labios; si obras en todo conforme a lo que se prescribe en él, prosperarás y tendrás éxito en todo cuanto emprendas Josue 1,8

En tus mandamientos meditaré;Consideraré tus caminos.

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